noticias-antioquia 31 octubre, 2020



“Hay un reconocimiento básico, esencial para caminar hacia la amistad social y la fraternidad universal: percibir cuánto vale un ser humano, cuánto vale una persona, siempre y en cualquier circunstancia”, es una de las frases que el papa Francisco incluye en su nueva encíclica, Fratelli Tutti (Hermanos todos).

Y se aplica al difícil momento actual que vive prácticamente todo el planeta. Hoy Europa, sitiada por el virus, ha vuelto a fuertes confinamientos y los habitantes de varios países realizan manifestaciones para impedir el cierre total. El coronavirus no da tregua y los gobiernos han tenido que actuar y tomar medidas impopulares, pero necesarias.

Mientras, desde Roma, el papa nos pide “compasión y solidaridad” en estos momentos y de su mensaje hablará este primero de noviembre monseñor Luis Mariano Montemayor, nuncio apostólico en el blog Paz y desarrollo de ELTIEMPO.COM (http://blogs.eltiempo.com/pazydesarrollo).

El mensaje es valioso y más en estos momentos. La compasión está en mirar al otro y poder ayudar al que lo necesite. Esto incluye no solo a los desamparados sino también a los que resisten: los propietarios de pequeños negocios a los que hay que comprarles para que la economía se siga moviendo. De lo anterior también hace parte el pago de nuestras obligaciones, si podemos, para que haya espacio a la hora de darles beneficios y espera a los que no tienen cómo cancelar, y también hablar con los vecinos para saber cómo están, dar abrazos con las miradas para no sentirnos tan solos.

Y la solidaridad, que puede ser entendida de muchas maneras, relacionada con protegernos y proteger a los otros en estos momentos cuando el virus da un nuevo salto. En los dos últimos días los contagios en el país han pasado de 10.000 en cada jornada. El número de muertos ha vuelto a aumentar ligeramente, y si lo miramos de otro modo, es como si cada día se cayera un avión repleto de personas. Estamos perdiendo alrededor de 5.000 colombianos al mes.

Pero, volviendo a las palabras del papa, no podemos perder la esperanza. “Nos desafía a cada uno de nosotros –sin que importe lo encumbrado o humilde que sea- a hacer el bien, a hacerlo incluso mejor que antes. ‘¡Nosotros podemos! ¡Nosotros debemos!’, nos dice continuamente el papa Francisco, porque con Dios la vida nunca muere”, escribe monseñor Montemayor en su columna.

El pasado jueves, un hecho terrible ocurrió en un bus de TransMilenio, cuando fue asesinado Osvaldo Muñoz, de 41 años, quien veía por sus tres hermanos y varios sobrinos desde dos oficios sencillos: mesero y mensajero.

El crimen está en investigación, pero, mientras tanto, hay una familia sumida en el dolor y la desesperanza. Y aunque no la conozcamos, ser solidarios de corazón con ellos, y compasivos con su sufrimiento, pidiendo porque tengan paz, ayuda a sanar un poco no solo a los Muñoz, sino a este mundo que vive días difíciles.