noticias-antioquia 31 octubre, 2020



Diminutas plantas oceánicas aparentemente inofensivas sobrevivieron a la oscuridad del impacto de un asteroide que mató a los dinosaurios al aprender a comerse a otras criaturas vivientes.

Grandes cantidades de escombros, hollín y aerosoles se dispararon a la atmósfera cuando un asteroide se estrelló contra la Tierra hace 66 millones de años, sumiendo al planeta en la oscuridad, enfriando el clima y acidificando los océanos. Junto con los dinosaurios en la tierra y los reptiles gigantes en el océano, las especies dominantes de algas marinas fueron eliminadas instantáneamente, excepto por un tipo raro.

Un equipo internacional de científicos de Reino Unido, Francia y Estados Unidos, quería comprender cómo estas algas lograron prosperar mientras la extinción masiva se extendía por el resto de la cadena alimentaria mundial.

“Este evento estuvo más cerca de acabar con toda la vida multicelular en este planeta, al menos en el océano –explica el geólogo de la Universidad de California (UC Riverside) y coautor del estudio Andrew Ridgwell–. Si eliminas las algas, que forman la base de la cadena alimentaria, todo lo demás debería morir. Queríamos saber cómo los océanos de la Tierra evitaron ese destino y cómo nuestro ecosistema marino moderno volvió a evolucionar después de tal catástrofe”.

Para responder a sus preguntas, el equipo examinó fósiles bien conservados de las algas supervivientes y creó modelos informáticos detallados para simular la probable evolución de los hábitos de alimentación de las algas a lo largo del tiempo. Publican resultados en ‘Science Advances’.

Según Ridgwell, los científicos tuvieron un poco de suerte al encontrar los fósiles de tamaño nanométrico en primer lugar. Se encontraban en sedimentos de rápida acumulación y alto contenido de arcilla, lo que ayudó a preservarlos de la misma manera que los pozos de alquitrán de La Brea brindan un entorno especial para ayudar a preservar los mamuts.

La mayoría de los fósiles tenían escudos hechos de carbonato de calcio, así como agujeros en sus escudos. Los agujeros indican la presencia de flagelos, finas estructuras con forma de cola que permiten que los organismos diminutos naden. “La única razón por la que necesitas moverte es para atrapar a tu presa”, explica Ridgwell.

Los parientes modernos de las algas antiguas también tienen cloroplastos, que les permiten utilizar la luz solar para producir alimentos a partir de dióxido de carbono y agua. Esta capacidad de sobrevivir tanto al alimentarse de otros organismos como a través de la fotosíntesis se llama mixotrofia. Actualmente, hay poco ejemplos de plantas terrestres con esta habilidad incluyen, como la Venus atrapamoscas y la drosera.

Los investigadores descubrieron que una vez que se despejó la oscuridad posterior al asteroide, estas algas mixotróficas se expandieron desde las áreas de la plataforma costera hacia el océano abierto, donde se convirtieron en una forma de vida dominante durante el siguiente millón de años, lo que ayudó a reconstruir rápidamente la cadena alimentaria. También ayudó que las criaturas más grandes que normalmente se alimentan de estas algas estuvieran inicialmente ausentes en los océanos posteriores a la extinción.

“Los resultados ilustran tanto la adaptabilidad extrema del plancton oceánico como su capacidad para evolucionar rápidamente, pero también para las plantas con un tiempo de generación de un solo día, siempre estás a solo un año de oscuridad de la extinción”, añade Ridgwell.

Solo mucho más tarde las algas evolucionaron perdiendo la capacidad de comer otras criaturas y restableciéndose para convertirse en una de las especies de algas dominantes en el océano actual.

“La mixotrofia fue tanto el medio de supervivencia inicial como luego una ventaja después de que la oscuridad posterior al asteroide desapareció debido a las abundantes células pequeñas y bonitas, probablemente cianobacterias sobrevivientes -explica Ridgwell-. Es la mejor historia de Halloween: cuando se apagan las luces, todos comienzan a comerse unos a otros”.