noticias-antioquia 29 octubre, 2020



El nuevo número de la revista Carrusel trae una cálida y personal entrevista con la periodista Ilia Calderón, desde Miami, en la que abre las puertas de su vida y cuenta las anécdotas más interesantes de su desafío laboral.

En la sección de moda podrá leer sobre la tendencia del momento, el ‘tie dye’, y dónde comprar prendas o cómo hacerlas en casa. Carrusel además habló con tres personajes del entretenimiento sobre los desafíos a los que se enfrentan para dar a luz en medio de la pandemia: Angélica Blandón, Maythe González y Nanis Ochoa.

Y para cultivar el alma y el cuerpo, podrá leer un reportaje sobre como reconectarse con su ‘yo interior’, y un artículo de la lista de chequeos médicos que no debería pasar por alto aún los tiempos difíciles que enfrentamos.

A continuación, un abrebocas de la entrevista con Ilia Calderón:

Ilia Calderón y su familia en la portada de Carrusel.

Ilia Calderón se convirtió en la voz de miles de inmigrantes, afrodescendientes y latinos en los EE. UU. Esa labor y sus trabajos de investigación periodística le han merecido muchos reconocimientos. Desde Miami, tras aceptar la invitación de la Revista Carrusel, nos abrió las puertas de su hogar y nos presentó a su familia, conformada por su esposo, de ascendencia coreana, Eugene Jang, y su hija, Anna, quien muy pronto conocerá la tierra que vio nacer a su madre: Istmina, en el Chocó.

Cuando era pequeña, Ilia Calderón nunca soñó con ser periodista. De hecho, cuenta que, durante esos alegres días de juego callejero en Istmina (Chocó), de las visitas en los balcones de madera y de las correrías bajo la lluvia, su pensamiento siempre fue trabajar por la comunidad: “La gente de la calle era mi amiga, los que no tenían casa. ¿Sabes?, yo era del pueblo”.

Yo no tuve una figura representativa, ni una periodista que se pareciera a mí, porque en la televisión colombiana no había periodistas de raza negra, entonces no me veía reflejada

Así lo recuerda cada vez que regresa o le hablan de su tierra natal, un lugar que la sigue cautivando y enamorando: “Siempre que vuelvo es sentir el terruño de la casa de madera en la que crecí, el olor a café de mi abuelito, los sancochos y hablarme de balcón a balcón con las vecinas”.

Lastimosamente, esas visitas son ahora menos frecuentes. Su trabajo y su actual ritmo de vida poco se lo permiten. Pero no es un sacrificio en vano, pues su esfuerzo y disciplina le han traído la recompensa de ser una de las figuras más importantes de la televisión hispana en los Estados Unidos.Su trabajo en Univisión así lo demuestra, pues además de ser una de las periodistas más prestigiosas de la cadena Univisión, el programa ‘Aquí y ahora’, que presenta al lado del periodista mexicano Jorge Ramos, es de los más vistos en el continente americano.

Lo curioso es que Ilia nunca pretendió ser una gran periodista o presentadora porque, asegura, “Yo no tuve una figura representativa, ni una periodista que se pareciera a mí, porque en la televisión colombiana no había periodistas de raza negra, entonces no me veía reflejada; por eso cuando hablamos de que la representación importa es por estas cosas, y no era algo con lo que soñara”.

Y es que en Istmina, una población ubicada en el centro del departamento del Chocó, donde nació y pasó su infancia, ni siquiera era fácil ver televisión y las oportunidades de progresar eran escasas: “Yo no veía a nadie que hiciera algo diferente a ser empleado de una casa, o esclavo, o trabajando en una plantación”, afirma la periodista.

El racismo estructural es difícil de erradicar. A mí no me tenía que haber costado más de lo que le hubiera costado a otra mujer llegar a la posición a donde llegué

De hecho, Ilia estudió Trabajo Social en Medellín. Su mamá, doña Betty Chamat, quien era profesora en Istmina y tenía una papelería, logró que ella fuera a estudiar a la universidad. Estando en Medellín, Ilia comenzó su carrera cuando se ganó una audición como periodista en Teleantioquia, luego pasó a CM&, y a pesar de la felicidad que le dieron estos logros, confiesa que en su trayecto profesional tuvo que pasar algunas dificultades: “El racismo estructural es difícil de erradicar. A mí no me tenía que haber costado más de lo que le hubiera costado a otra mujer llegar a la posición a donde llegué; no tuvieron por qué haberme negado dos castings por el color de mi piel, por pensar que lo que yo representaba no era lo que el público quería”, afirma.

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Por: Gloria Franco, Revista Carrusel
Fotos: Junior Rojas
Coordinación: Paula Sanmiguel