noticias-antioquia 27 octubre, 2020



La Scalesia es una prueba actual de que la teoría de la evolución -después de más de 100 años de su publicación- no ha perdido validez. Conocidas como los ‘pinzones de Darwin del mundo vegetal’, estas plantas sorprenden a los investigadores por su diversificación y distribución en Galápagos. Un reciente estudio revela, por primera vez, la relación entre las especies de este género y sus patrones evolutivos utilizando datos genéticos.

El artículo, escrito por científicos ecuatorianos, estadou­nidenses y españoles, fue publicado este mes en la revista Current Biology. Gonzalo Rivas-Torres, uno de los autores del estudio e investigador del Galapagos Science Center, de la Universidad San Francisco de Quito, explica que la escasez de investigaciones sobre plantas fue una de las principales motivaciones.

Generalmente, se asocia a Galápagos con tortugas o especies marinas, pero la flora tiene gran importancia. En las islas se estima que habitan 180 especies de plantas endémicas, es decir, que solo se las puede encontrar en esta zona del planeta. De estas, 15 pertenecen al género Scalesia, también nombradas “margaritas gigantes de Darwin”.

Aunque estas plantas llamaron la atención de Charles Darwin en su viaje a las islas, hasta el momento habían sido muy poco estudiadas, en comparación con los pinzones.

Usando la tecnología más nueva en genética, se establecieron relaciones entre las especies y se pudo hacer el árbol filogenético de la Scalesia.

Rivas-Torres cuenta que la participación del Real Jardín Botánico de Madrid fue esencial, ya que sus investigadores tienen experiencia en este tipo de análisis. El resultado de esas conexiones indica que estas especies empezaron a diferenciarse hace aproximadamente 500 000 años.

Las plantas del género Scalesia salieron de un ancestro común, que se cree llegó a las islas desde el continente. En términos evolutivos, dice el investigador, este proceso es relativamente reciente e indica que el grupo se ha diversificado en muy poco tiempo. Hay plantas que han experimentado estos cambios y han aparecido nuevas especies, en varios miles de millones de años.

La capacidad de cambiar sus hojas se asemeja a lo que han hecho los pinzones con su pico para adaptarse al entorno. En el caso de las plantas, esta modificación no se da a partir de un ancestro en común o no responde a la mutación de alguna planta. Los análisis muestran que el medio ha presionado sobre algunas especies, para que cambien y puedan sobrevivir en las zonas más secas. Eso es importante, explica el investigador, porque demuestra que la evolución puede actuar de manera diferencial.

La idea es que este estudio se convierta en una herramienta para los planes de conservación de las islas. Si una especie desaparece, se podría recurrir a los datos sobre las semejanzas genéticas para saber qué otra planta tendría un rol similar a la extinta. El Parque Nacional Galápagos lleva a cabo una iniciativa similar con la reintroducción de tortugas. El cambio climático y la presencia de especies invasoras son las principales amenazas para el género Scalesia.