noticias-antioquia 17 octubre, 2020



El papa Francisco es un hombre que da ejemplo y lo ha hecho desde el primer día de su papado, cuando quiso recibir el título con sus zapatos de siempre, con los que llegó a Roma desde Buenos Aires para el Cónclave.

Es un hombre al que le gusta hablar con todos y esto incluye a quienes no profesan su misma religión. De hecho, su nueva encíclica, Hermanos todos, es un ejemplo de ello, pues hay inspiraciones de hombres no católicos, como el gran imán Ahmad al-Tayyeb, con quien se reunió; Martin Luther King, Desmond Tutu y Mahatma Gandhi.

Y de esta encíclica, que se dio a conocer recientemente, hablará el blog Paz y Desarrollo de ELTIEMPO.COM este domingo 18 de octubre (blogs.eltiempo.com/pazydesarrollo), en el que se analizará por qué el mundo avanza en la desesperanza “y en suscitar la desconfianza constante, aun disfrazada detrás de la defensa de algunos valores. Hoy en muchos países se utiliza el mecanismo político de exasperar, exacerbar y polarizar. Por diversos caminos se niega a otros el derecho a existir y a opinar, y para ello se acude a la estrategia de ridiculizarlos, sospechar de ellos, cercarlos”, como nos invita a leer monseñor Enrique Sarmiento Angulo.

Para el papa es muy importante la buena comunicación y, sobre todo, que miremos al otro como el prójimo que está ahí, lleno de talentos, necesidades, angustias, que puede pensar distinto a nosotros pero con el que podemos llegar a acuerdos.

Y alerta lo que está pasando con la política, “que ya no es una discusión sana sobre proyectos a largo plazo para el desarrollo de todos y el bien común, sino recetas inmediatistas de marketing que encuentran en la destrucción del otro el recurso más eficaz”.

La humanidad debe ir por el camino de dejar de lado “la pugna de intereses que nos enfrenta” y buscar la forma de caminar juntos, con nuestras diferencias, para reconstruir.

Con mayor razón este año tan duro para la humanidad, en el que un virus invisible nos tiene vencidos y encerrados, con miedo de acercarnos al otro y pensando que la vida cambió aunque todavía no tengamos tan claro cómo será el futuro.

Por eso, esta encíclica, crítica pero también constructiva y reconciliadora, debe ser un documento importante para el mundo en general.