noticias-antioquia 26 septiembre, 2020



Villano mayor casi siempre y para más señas, villano español de las época de la colonia y la Independencia.

Así se ha visto al actor Manuel Navarro en la televisión colombiana, desde que aterrizara en estas, ex tierras de la corona, las mismas que llevaron al ‘eslogan’ de ese momento histórico que incluyó, además, la conquista: que en los territorios del imperio español el sol nunca se ocultaba.

Navarro fue Juan Sámano en La Pola y terminó quedándose, con viajes esporádicos a su natal España a cumplir con otros proyectos, así como a otros países. Nacido en Murcia, su primer trabajo profesional fue en el teatro, en Los milagros de Nuestra Señora, bajo la dirección de Juan Pedro de Aguilar.

Y en medio de su extensa carrera, Navarro, ahora hace sus ‘Poesías a la carta’, uno de sus nuevos proyectos. Por eso, es el invitado del blog Café Literario de este 27 de septiembre ( http://blogs.eltiempo.com/cafeliterario).

Graduado en filología y licenciado en arte dramático, a lo largo de su carrera se ha vestido de personajes de distintas épocas y pensamientos, tanto en el teatro como en los medios audiovisuales, yendo y viniendo entre formas de ser.

“Estoy muy feliz con este papel, dicen que los papeles de malo son muy agradecidos, así que estoy poniendo todo de mi parte”, dijo en su momento a un medio nacional sobre su personaje de Juan Sámano, el temible virrey de la Nueva Granada, el último con ese cargo en este territorio.

E igual de feliz ha sido con todos. Como el que hizo después de La Pola, en el que se reencontró con Carolina Ramírez, protagonista de esta serie, en la obra Palabras encadenadas, que se presentó en la Casa del Teatro Nacional de Bogotá.

La reina del sur, La ley de corazón y La reina de Indias y el conquistador han sido sus proyectos más recientes en la televisión.

Y en medio de tablas, libretos, talleres y pandemia, está la poesía, que hace parte de este hombre que afirma que “cuando me preguntan cómo o por qué me dedique a la actuación, no puedo menos que volver la vista a los héroes clásicos de Grecia… Su vida y su destino estaban marcados desde antes de su nacimiento… Como un Edipo cualquiera me enfrento al sino trágico de ser actor… Tremendo castigo de los dioses…Ja ja ja. La vida me ha ido llevando y yo no he puesto demasiada resistencia porque desde muy pronto descubrí que era para eso para lo que me habían dotado y era en ese terreno donde me encontraba a gusto y me desenvolvía con soltura. Lo demás es historia…”