noticias-antioquia 20 septiembre, 2020



La fortaleza de un país se refleja en el valor de su moneda. Y la cotización del dólar muestra que la economía de Estados Unidos se está debilitando frente a sus principales socios, lo que ha sido más evidente desde que el covid-19 comenzó a expandirse por el planeta.

Si bien la pandemia ha afectado a todo el mundo, unos países están manejando la crisis mejor que otros. Al menos eso se evidencia en la cotización de sus respectivas monedas.

En el grupo de países desarrollados, la moneda de Estados Unidos ha perdido espacio frente al euro, según el Índice Dólar, un indicador que muestra el valor de la divisa estadounidense frente a una canasta de divisas compuesta por el euro, el yen, el dólar canadiense, la libra esterlina, la corona sueca y el franco suizo.

Hace cuatro años, ese indicador alcanzó un nivel máximo que no se había visto desde el 2002. Esa fortaleza terminó y el dólar entró en un período de debilidad, lo que tendrá efectos en la economía mundial y en la ecuatoriana, que está atada al dólar desde el 2000.

Desde el 20 de marzo del presente año, cuando el confinamiento comenzó a propagarse en varios países, hasta la semana pasada, el Índice Dólar acumuló una caída de 10,48%, según datos de Refinitiv. Y esta semana, luego de los anuncios esperados por parte de la Reserva Federal (Fed), la tendencia se ha mantenido.

La debilidad del dólar es producto de varios factores, entre ellos, la política adoptada por la administración del presidente Donald Trump, quien desde el inicio de su mandato se mostró a favor de un dólar débil, pues cree que aquello mejora la competitividad de las exportaciones estadounidenses. Lo anterior se ha complementado con medidas proteccionistas cuyo fin es defender a la industria y el empleo estadounidenses.

Con la llegada de la pandemia y las posteriores medidas de apoyo a empresas y personas, el objetivo de Trump se está cumpliendo, ya que el dólar está perdiendo valor. En el corto plazo no parece que esto servirá para mejorar la economía o el empleo de la primera potencia económica del mundo. “La debilidad del dólar es consecuencia del mal manejo de la pandemia por parte de Trump, que ha llevado a que se prolongue la recesión y el desempleo en Estados Unidos”, señaló el economista Luis Fierro, especialista en desarrollo económico.

Las medidas para afrontar la pandemia han llevado a las autoridades económicas de Estados Unidos a aplicar una política monetaria expansiva, es decir, a inyectar dinero en el mercado en grandes cantidades.

El programa de estímulos, que implica comprar deuda pública y entregar liquidez, dio como resultado que el balance de la FED pasara de USD 4,17 billones, a finales de febrero pasado, hasta un récord de USD 7,17 billones hasta mediados de junio. Esa cantidad de dinero equivale a unas siete veces la economía de México, escribió Mario Calixto, del portal mexicano Elceo.com.

Pero estas medidas no son exclusivas de Estados Unidos. Según el Fondo Monetario Internacional, los bancos centrales de todo el mundo han flexibilizado significativamente la política monetaria al reducir las tasas de interés indicativas. En el caso de las economías avanzadas, esas tasas han llegado a mínimos históricos, que oscilan entre el 0 y 0,5%.

Los bancos centrales también han inyectado liquidez adicional al sistema financiero a través de operaciones de mercado abierto, comprando papeles del Estado y entregando efectivo. Otros, incluso, están comprando activos corporativos de mayor riesgo.

Las inyecciones masivas de liquidez para evitar el colapso del mercado financiero y los programas multimillonarios de compra de activos, que han llegado a niveles sin precedentes, han ocasionado una hiperliquidez mundial en dólares.

Toda la artillería aplicada por los bancos centrales disparará el tamaño de los balances de los seis principales bancos centrales del mundo, hasta los USD 25 billones el próximo año, señaló el diario El País.

Solo el balance de la Reserva Federal de Estados Unidos, que tenía un tamaño de 19% del PIB nacional al inicio del año, en agosto estaba en el 33%. La pandemia prácticamente duplicó el valor de los activos que la Fed compró en el mercado, según el diario Portafolio. Lo anterior supone que ha pasado de USD 4 billones a más de 7 billones en ese tiempo.

El Banco Central Europeo cuenta con una cifra incluso mayor, pues mientras que antes de la llegada de la covid-19 su balance era del 39% del PIB de la eurozona, ahora mismo está en el 56% de ese dato.

Y el Banco de Japón tiene una cifra aún más llamativa. A inicios del año llegaba a 103% del PIB del país nipón y el mes pasado subió hasta el 122%.
La combinación de la hiperliquidez y las tasas de interés cercanas a 0% ya tienen efectos en el mercado. Los precios de algunas materias primas han subido en dólares, el euro se está apreciando respecto a la divisa estadounidense y las acciones de las empresas tecnológicas han llegado a cotizarse en niveles históricos, en parte, porque los inversionistas buscan mejores rendimientos y tienen mucho dinero gracias a la gran liquidez mundial.

El precio del oro, por ejemplo, superó los USD 2 000 por onza el mes pasado, cuando a inicios de año estaba en 1 500.

Debido a la debilidad de la divisa estadounidense, ahora se necesitan más dólares para adquirir la misma cantidad de oro o una acción de una empresa como Apple o Google.

La caída del dólar va a beneficiar a países como Ecuador, que es un productor de materias primas como petróleo, banano, camarón o cacao. Y próximamente se convertirá en un actor importante en la producción y exportación de minerales como oro y cobre.

Además, debido a que es un país dolarizado, la debilidad del dólar ofrece una mayor competitividad a las exportaciones nacionales.

Este escenario se mantendrá en el mediano plazo y es una oportunidad única, ya que además se combina con tasas de interés cercanas a cero, lo cual permitiría acceder a financiamiento barato.