noticias-antioquia 10 agosto, 2020



La jardinería es considerada una alternativa para reducir el estrés que genera la emergencia sanitaria en los niños. Durante este verano, distintas iniciativas se han enfocado en promover esta práctica, para que los más pequeños del hogar se conecten con la naturaleza, mientras se divierten sin salir de casa.

Judith Romero, microbióloga y directora del Proyecto Mi Primer Huerto, explica que la situación actual ha obligado a los emprendedores a pensar en nuevas formas de motivar a los niños. Antes de la pandemia, este proyecto se enfocaba en llevar kits de siembra a instituciones y centros infantiles, o se vendían en tiendas.

Al iniciar la emergencia, Romero se imaginó que su iniciativa no iba a tener éxito, pero ocurrió todo lo contrario. Ante la demanda de los padres, que buscaban alternativas para entretener a sus hijos, la microbióloga y su equipo empezaron a entregar los productos en los hogares con todas las medidas de bioseguridad.

Los kits contienen semillas, macetas, pala, invernadero, adhesivos para decoración y una guía con conceptos básicos para crear un huerto en casa. Estos paquetes están dirigidos sobre todo a menores, entre los 4 y 12 años de edad.

Romero también adecuó un espacio en su hogar, desde donde da clases virtuales de jardinería. La idea de esto es que los niños no necesariamente adquieran el kit, sino que aprendan cómo utilizar los artículos que ya tienen en sus hogares. Los rollos de papel higiénico pueden convertirse en semilleros y los envases de bebidas, en germinadores. Si tienen problemas para conseguir semillas, se les enseña de dónde extraerlas.

El objetivo de esta práctica es que adultos y niños vean que es posible cultivar alimentos sin necesidad de tener espacios grandes o abiertos.

Carolina León, una de las dos creadoras de Wankaquito, cuenta que su proyecto se enfoca en el uso de la jardinería para ayudar a los niños a mejorar su concentración, fomentar el trabajo en equipo y a cultivar el amor por el ambiente. Este emprendimiento surgió durante la emergencia por
el covid-19.

En un inicio, Wankaquito se enfocaba en las artesanías pintadas a mano. Una vez que la pandemia se inició, León creó un huerto en su casa y, al ver los beneficios, empezó a ofrecer macetas, semillas y un kit para que puedan utilizarlas.

Los niños reciben tres semilleros biodegradables, un paquete de tierra, palos para poner los nombres de las plantas, tres tipos de semillas, dos miniherramientas de jardinería, una planta pequeña y la maceta o bandeja personalizada.

Epicentre es otra de las organizaciones que está utilizando los huertos como una forma de promover el cuidado de la naturaleza durante este verano. El proceso consiste en enviar los implementos de jardinería al hogar de los niños. Después, los voluntarios coordinan con los menores los horarios, para que reciban clases en línea y conozcan cómo mantener saludables los vegetales de sus huertos.

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