noticias-antioquia 2 agosto, 2020



Claudia Bahamón se estrelló con su deseo de cambiar el mundo en un segundo y por eso nació Be Clá, su sello y su página de internet (www.becla.co) para propender por regresar a lo natural, cuidar la naturaleza y tener unas mejores formas de vida.

“Este espacio es producto de años de experimentar lo que significa esa frase de ir un paso, una acción, a la vez. De entender que se trata de cambiar mis rutinas, mis comportamientos y mis hábitos de consumo, de inspirar a mi familia y a las personas más cercanas para que también cambien su mundo”.

Bahamón define su propuesta como un espacio en el que caben “todos los ambientalistas que sienten que no lo son, que no encajan en el imaginario colectivo de lo que significa ser uno y, sin embargo, entienden que todo empieza y termina con el trato que le damos a la naturaleza”.

Nacida en Neiva, Huila, el 5 de enero de 1979, esta arquitecta que se interesó por la escenografía y no por la construcción tiene un amor infinito por su tierra y por la diversidad que allí se encuentra.

Y dice que el respeto por la naturaleza le llegó de su familia. “Desde niña fui muy curiosa y crecí rodeada de naturaleza, un espacio ideal para colmar esa necesidad de descubrir cosas”.

En sus ancestros hay dos ambientalistas sin título, pero con mucho amor por el medioambiente: su papá (fallecido hace poco en un accidente automovilístico), que le enseñó la importancia de respetar el entorno, y uno de sus abuelos.

“Su amor por la tierra y el campo se convirtió en el motor para sacar adelante su familia y durante muchos años vendió frutas y hortalizas a grandes supermercados. La razón de ser de su vida es el legado que hoy me acompaña”, dice de este último.

En el Huila, incluso, está el bosque Hostel, su favorito, “un lugar sagrado para mí, que siempre creí sería única y exclusivamente propio. Allí crecimos y nunca pensé que le abriríamos sus puertas a todo el mundo. Hoy con todo el cariño estamos felices de compartir sus 14.000 árboles sembrados en familia con el único propósito de compensar un poco el daño que le hacemos a nuestro planeta. Lo que comenzó como un sueño, hoy es realidad gracias al fruto de amor, años de determinación, trabajo, dedicación, esfuerzo y, lo más importante, un grupo unido y amante del campo”.

La presentadora cuenta que aquí hay cabañas en las que se puede pasar el tiempo arrullado por el sonido de dos quebradas y el canto de los pájaros, con paseos a caballo y planes para ver el proceso de producción del café, el arequipe, y hasta “volar en medio de los árboles”.

Esta nueva faceta de Claudia Bahamón no la aleja de sus muchos fanáticos; al contrario, en su cuenta de Instagram figuran casi cuatro millones de seguidores.

Residente en Los Ángeles con su esposo, el cineasta Simón Brand, y sus dos hijos, cuenta que estos días los pasa “conectándome con la naturaleza hacia adentro, con mayor profundidad, y dando gracias por el planeta Tierra. Por tener la fortuna de disfrutar del agua, el oxígeno, las montañas, ese rayo de sol que recibimos, así sea entrando por la ventana, el sonido de los pájaros… eso me hace sentir más viva que nunca”, afirma.

En su propuesta, además, hay un pódcast llamado ‘COR’, que hace con su amiga Mónica Fonseca, y “en cada episodio tenemos diferentes invitados y queremos que se conviertan en charlas simpáticas de opinión y aprendizaje. Hacer radio me libera”.

Lejos de las cámaras, que la aman y a las que vuelve de vez en cuando, Claudia Bahamón cuenta así su otra vida, la que la ha llevado a no olvidar nunca su esencia ni su amor por su tierra.

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