noticias-antioquia 4 junio, 2020



Toda persona que presente fiebre mayor a 38 grados y dificultades respiratorias durante varios días debe buscar evaluación médica. Y, de ser factible, hacerse la prueba PCR para determinar si tiene o no covid-19. Si los síntomas no son intensos, puede permanecer en casa, sin o con fármacos.

Hernán Burneo, de 58 años, y su hijo Juan Carlos, de 31, se contagiaron con coronavirus a finales de marzo del 2020. Tuvieron fiebre, malestar corporal y opresión leve en el pecho, por lo que fueron al Hospital Metropolitano de Quito. Allí les hicieron pruebas, entre ellas la de covid-19. El resultado fue positivo, pero al no tener síntomas graves fueron enviados a su domicilio.

En Ecuador, al igual que en el mundo, la mayor parte de los casos activos (que tienen el virus) permanece en sus hogares. De los 17 185 contagios, 16 418 estaban en aislamiento domiciliario (95,5%). Mientras que quienes necesitaron hospitalización suman 767, entre estables y con pronóstico reservado; era el 4,5% hasta ayer.

Protocolos en casa para cuidar a la familia

La familia Burneo dividió su casa en tres espacios, para evitar más contagios. Hernán y Juan Carlos permanecieron en dos habitaciones separadas; cada una con baño, lejos del resto de la familia. Tras las horas de comida, los cuidados aumentaban, ya que debían desinfectar bien la vajilla.

“Durante más de 15 días no tuvimos contacto directo todos”. El médico internista Carlos Nieto los monitoreaba. “Debíamos tomarnos la temperatura y la presión”.

Nieto explica que entre el segundo y séptimo días se presentan más complicaciones, por el incremento de la carga viral: Los pacientes “sienten más decaimiento, fiebre y otros síntomas. Depende mucho de la carga viral; al día 14 hay una mejoría, es decir, la temperatura disminuye, pueden descansar mejor”.

Medidas de prevención similares son recomendables con otros pacientes que ingresaron a casas de salud y salieron al recuperar su capacidad respiratoria para continuar con sus tratamientos en casa. Se les da el alta hospitalaria.

En el país, 4 693 personas recibieron el alta, de 40 966 casos confirmados. Para eso se realizan tres evaluaciones: clínica, de laboratorio y social-familiar. El paciente debe respirar solo, sin ayuda complementaria. Si tiene patologías preexistentes, como diabetes, estas deben estar controladas.
Lo explica la neumóloga Belén Noboa, del Hospital Pablo Arturo Suárez. Luego se realizan exámenes de laboratorio.

Hasta el miércoles 3 de junio del 2020, cuando Quito cambio el semáforo epidemiológico de rojo a amarillo, en esta casa de salud del norte de Quito se dieron 274 altas hospitalarias.

En el Bicentenario no hay cuidados intensivos

En el cantón Quito -el de más casos en Pichincha (3 842)- las autoridades sanitarias y locales habilitaron espacios para recibir a los pacientes con síntomas leves y moderados. Uno de ellos está en el parque Bicentenario, con 370 camas habilitadas en el Centro de Convenciones Metropolitano; ninguna para cuidados intensivos.

Sin embargo, por el escaso número de profesionales de la salud, el llamado Hospital Temporal de covid-19 Quito puede acoger solo a 40 personas. Hasta el 3 de junio tenían 22 enfermos y estaban por ingresar cinco más. Su director, Javier Salgado, explicó que esperan contratar a otros 40 médicos.

Derivación de pacientes del IESS

Leonel -nombre protegido- tiene 47 años y se contagió a finales de marzo. Fue internado en el Hospital Quito Sur, del IESS, de atención exclusiva de covid-19. Durante cuatro días presentó dolor de cabeza, fiebre y tos; en menor medida, dificultad respiratoria.

Tras los tratamientos logró recuperarse, por lo que el 1 de abril fue trasladado a su casa. Los cuidados fueron extremos, vive con sus padres adultos mayores. “Estuve un mes y una semana más aislado. Solo me pasaban la comida”.

El Carlos Andrade Marín, del IESS, es un hospital mixto: para covid-19 y otras patologías. “Trabajamos en conjunto con el Quito Sur”, señala Vanessa Cañas, jefa de la Unidad Técnica de Gestión Hospitalaria. La médica también explica que derivan pacientes con otras enfermedades, al San Francisco, de su red.

“Desde el inicio de la pandemia hemos buscado la liberación de espacio físico, para poder seguir recibiendo a más pacientes contagiados”. Siguen el Acuerdo Ministerial 091, de julio del 2017, que señala que para derivar a un prestador privado hay que confirmar que no haya lugares en los públicos del Issfa, Isspol y Ministerio. “Lo que se busca es que el paciente tenga atención oportuna y que esté cuidado”.

Las cirugías programadas en el Carlos Andrade Marín las han derivado al San Francisco, por ejemplo de cáncer o de urología y de todas las patologías quirúrgicas.

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