noticias-antioquia 23 febrero, 2020



Con el surgimiento de Grupo Aval en 1998, el Banco de Bogotá, hasta ese entonces vinculado a la Organización Luis Carlos Sarmiento Angulo (1987), pasó a formar parte del mayor conglomerado financiero del país.

Su presidente, Luis Carlos Sarmiento Gutiérrez, señala que entre los principales factores que le han permitido al banco mantener su solidez durante estos 150 años se destacan la confianza del público, el manejo ortodoxo que le han dado sus directivas y el excelente equipo humano que ha acompañado el crecimiento de la entidad a lo largo de las décadas.

¿Qué factores cree que han permitido que el banco cumpla 150 años y se mantenga como una de las entidades más sólidas del país?

El principal factor que ha permitido al banco completar 150 años de experiencia es la confianza que en él tienen sus clientes. Esta confianza no es casual. Se desprende del manejo ortodoxo, transparente y con buen sentido de la administración de riesgo, que ha sido la constante en el banco desde que yo lo conozco, y, de lo que he investigado, desde mucho antes.

Este manejo no hubiera sido posible sin el excelente equipo humano que, a través de las décadas, ha impuesto su estilo en el banco. Ejecutivos de la calidad de Alejandro Figueroa y Juan María Robledo, presidente y vicepresidente, son fichas excepcionales que por fortuna decidieron jugarse sus vidas laborales en el Banco de Bogotá. El banco, además, ha probado su capacidad de adaptarse al cambio.

¿Qué papel ha jugado la transformación de la entidad en estos años?

Son muchas las innovaciones que el banco ha liderado en el país: desde los tiempos del aerobanco hasta el nacimiento de las redes de cajeros electrónicos, la banca por internet, la banca móvil, la redefinición de la arquitectura de espacios físicos en las sucursales y ahora las operaciones digitales punta a punta.

Esta capacidad de adaptación solo se logra con profundos cambios de su cultura y de sus equipos de colaboradores. Son estas también las razones por las que creo que el banco está en una óptima posición para celebrar sus próximos 150, mucho después de que hayamos pasado todos los que algo hemos tenido que ver con su historia reciente.

¿Qué tanto cree que ha cambiado el consumidor financiero en estos últimos años?

Si algo ha cambiado en la historia del comercio global es el poder del consumidor, y el ámbito financiero ciertamente no es la excepción. Atrás quedaron los días en que el comercio, o el banco, era el que tenía la información y el consumidor se atenía a lo que el proveedor de bienes o servicios le ofrecía. Una búsqueda de un mejor negocio era desgastante y engorroso para un consumidor.

La posibilidad de comparar ofertas era, en el mejor de los casos, limitada para el consumidor. En este mundo digital y de exceso de información, los roles se cambiaron.

¿Ese cambio ha llevado a las entidades a acelerar su transformación?

El consumidor, a través del empoderamiento que le da el acceso a la información, es el dueño de la relación. El peso para el consumidor radica en poder discernir todas las fuentes de información e identificar los productos que realmente cumplan con sus necesidades y aquellos que solo aparentan cumplir con estas.

El objetivo que nos hemos fijado en el banco es el de ofrecer productos sencillos de entender, fáciles de navegar y transparentes en cuanto a sus funcionalidades y costos.

Entendemos el nuevo rol del consumidor financiero y, en ese sentido, procuramos facilitar su decisión al contratar un producto o un servicio con el banco. Tratamos de ofrecer solo aquellos productos que sean convenientes para nuestros consumidores y tratamos de ofrecerlos de la manera que a ellos les interese recibirlos, ya sea de forma digital, presencial o en una combinación, a través de los canales mediante los cuales les interese recibirlos. Con esa convicción estamos reimaginándonos el banco todos los días.

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