noticias-antioquia 23 octubre, 2019



Roger Ycaza, ilustrador y vocalista de la banda de rock Mamá Vudú, imagina, en un cómic secuencial, un ‘Ambato de 2049’ con robots, autos voladores y una ciudad futurista con edificaciones basadas en la forma y la distribución de chozas comunales ancestrales.

La historieta es parte de la exposición ‘Arqueología del Cómic Ecuatoriano’, montada en el Museo Municipal de Guayaquil, en la que prima el cómic de autor y la ciencia ficción.

La exposición -y una segunda complementaria que se abre hoy (23 de octubre del 2019) en la Biblioteca de la Universidad de las Artes (UArtes)- propone una expedición por los hitos del arte secuencial en Ecuador. Se trata, según los curadores, de un viaje hacia viñetas fósiles, viejas y perdidas, publicaciones y proyectos. En sí, “restos ilustrados de nuestro pasado gráfico”.

Las dos exhibiciones hacen parte del programa de Interactos, Encuentros Públicos de Arte 2019 de la UArtes, que se extenderá hasta el sábado (26 de octubre del 2019).

La pieza más antigua de la ‘arqueología’ es un ejemplar del libro ‘Narraciones fantásticas’ (1894), de Francisco Campos, que incluye hablantes kichwas y describe viajes desde la Costa hasta el Cotopaxi a través de teletransportación.

El libro es una piedra fundacional de la fantasía y la ciencia ficción ecuatoriana que luego deviene en el cómic, según José Luis Jácome, artista ambateño y curador de la muestra junto a Diego Lara. “En el realismo mágico que se le atribuye a Latinoamérica hay una especie de reducción y menosprecio, como si desde aquí no pudiéramos también repensar a la ciencia ficción”, dijo.

La museografía juega con la idea de arqueólogos futuristas, astronautas en una nave con forma de un auto Andino ecuatoriano. Foto: Mario Faustos/ EL COMERCIO.

El primer auge del cómic en el país ocurre en los años 20 y 30 del siglo XX, “una edad de oro” que se ve reflejada en las tiras publicadas en diarios como El Universo o El Telégrafo .

La exhibición recoge, por ejemplo, los pequeños cromos que venían en los caramelos Límber, que podían rearmarse como una historia secuencial.

Un segundo momento histórico lo representan los años 90, sobre todo al final de la década con las publicaciones dominicales de Diario EL COMERCIO que recoge “un cómic de autor de influencia más francesa”, presente en la muestra. Ello apalanca la aparición en Quito de la revista Xox, a inicios de los 2000.

Destacan portadas y cómics como ‘Ficciónica’ (1996), del guayaquileño José Daniel Santibañez, o una serie de las ‘Epopeyas Krapulas’, con escenas eróticas del cuencano Fabián Patinho (creador de la tira cómica ‘Ana y Milena’).

Si la muestra del museo hace un guiño a la ciencia ficción -desde la museografía, con astronautas y una nave espacial que evoca al automóvil ecuatoriano Andino-, la de la Biblioteca de la UArtes se articula desde lo mágico.

La Biblioteca acoge el archivo de El Telégrafo y la muestra parte de una investigación en esos fondos, en los que publicaron artistas como Virgilio Salinas o Miguel Ángel Gómez -se exhibirán viñetas originales de Gómez de 1942-. Pero la muestra contrasta con una parte lúdica de ‘archivomancia’.

“Hemos creado un juego con 42 cartas -explicó Jácome-, un tablero y dados con el que puedes consultar el archivo fotográfico y la hemeroteca como si fueran un oráculo”.

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