noticias-antioquia 10 octubre, 2019



No es una noticia nueva. Las emisoras universitarias se han venido popularizando. Su frecuencia en el dial de la radio del país dejó de ser desconocida o patrimonio tan solo de la comunidad académica.

Este fenómeno se ha producido gracias al boca a boca, que se erige como el mejor vendedor para aumentar las audiencias.

En lo que concierne a Bogotá, hay cuatro que emiten para perfiles diversos de oyentes: la de la Nacional, 98.5 en FM; la de la Tadeo, 106.9, la de la Distrital, 90.4, y la emisora de la Universidad Javeriana, 91.9, la cual tiene la delantera en audiencia.

No es raro ahora subirse a un taxi en Bogotá, Cali, Bucaramanga o Barranquilla y disfrutar de un viaje placentero con buena música, con programas educativos o noticiosos diferentes, sin gritos y sin minutos y minutos de comerciales.

Estas emisoras, 81 en todo el país, están agrupadas en la Red de Radios Universitarias de Colombia, muchas de las cuales solo se oyen por internet. La red se reúne una vez al año en una ciudad del país. Después de una década, en este octubre, Bogotá vuelve a ser la sede de este encuentro de las cabezas de la radio universitaria.

“Invitamos a investigadores que han hecho trabajos sobre radio cultural, funcionarios del Ministerio de las TIC y del de Cultura, proveedores de equipos y otra serie de expertos radiales para nuestra franja cultural, académica y musical. El encuentro es interesante y reina la camaradería. No somos competitivos. Nos apoyamos cada vez que se presenta la oportunidad. Por ejemplo, el programa de la Javeriana Historias de la Independencia lo retransmiten otras ocho emisoras sin costo alguno”, cuenta el periodista José Vicente Arizmendi, director de la radio Javeriana.

El liderazgo de esta frecuencia ha sido paulatino. Tal vez por ser la de más edad, 42 años al aire, entre las cuatro ya nombradas, ahora recoge el fruto de la cosecha de buenos directores, colaboradores sin sueldo, programadores sapientes, rectores comprometidos, directivas que siempre la han respaldado y un público fiel que multiplica su sintonía.

En ese septiembre de 1977, cuando se encendieron sus estudios en el reducido campus universitario de la calle 40 con carrera 7.ª, una radio cultural en Bogotá llevaba ya casi tres décadas popularizando el eslogan de ‘la emisora para la inmensa minoría’. Era la HJCK –creada por Álvaro Castaño Castillo y su esposa, Gloria Valencia de Castaño–, que, en mala hora, en el 2005 salió de las frecuencias radiales para acomodarse en el amplio y competido mundo de internet.

La emisora Javeriana ha crecido a paso lento, el que le marcan los planes estratégicos a cinco años, los cuales siempre se cumplen.

Como regalo de cumpleaños de cuatro décadas estrenaron sede, a la entrada del edificio central, en unas oficinas con grandes ventanales expuestos a la mirada de los cientos de estudiantes que transitan cada día por sus alrededores.

“No me molesta este espacio, porque siempre he trabajado en redacciones en las que el ruido, las aglomeraciones, las miradas constantes son el pan de cada día”, dice Arizmendi, su director desde el 2015, quien le ha dado a la emisora nuevos contenidos para alejarla cada vez más de las otras de su especie y, por supuesto, de las que son totalmente ajenas a su perfil.

Foto:

Universidad Javeriana/Instagram

Descansarán con justicia

Dos veces al día, en la programación de la emisora se oye el nombre y las señas particulares de personas que han sido amenazadas por su labor social. Es la campaña en recuerdo de los más de 500 líderes y lideresas sociales que han sido asesinados desde hace un tiempo, crímenes que en el último año han crecido de manera vergonzosa para unas autoridades a las que esto, pareciera, las hubiera desbordado.
La franja comenzó hace unos meses y se va a extender por buen tiempo.

El mensaje de la emisora, en asocio con el Centro de Investigaciones y Educación Popular (Cinep) y del Programa por la Paz, informa sobre las personas que han sido asesinadas en las distintas regiones e incluye la fecha del crimen y una historia resumida de sus acciones en favor de sus comunidades.

Esos cortos retratos dan cuenta del cotidiano de esos hombres y mujeres asesinados por enemigos de la paz, ya no agazapados, como los que nombró Otto Morales Benítez hace ya varias décadas, sino agrupados en múltiples bandas, de diversos orígenes, con terroríficos nombres, como los ‘Rastrojos’, que estremecen.

Recordar dos veces al día vidas dedicadas a sus comunidades que, después de años de servicio sin pago alguno, no recibieron a cambio más que portazos de un Estado indolente y, por lo tanto, cómplice, es muy triste, conmovedor, pero a la vez reconciliador ante la apatía de quienes tendrían que machacar sobre esos crímenes sin castigo, de manera periódica, sin tregua.

‘Rara avis’

Otra de las novedades de su programación son los trinos.

El trino del día comenzó a escucharse hace un par de años. Al contrario del trino de las redes, este es plácido, alegre y no busca ser replicado, ni contestado ni controvertido.

“Tengo el sueño irregular. En una despertada en la madrugada hilé muy delgado y se me ocurrió una idea: si la radio es sonido, qué sonidos nuevos podríamos incorporar a la radio. Ni más ni menos que los que estaba escuchando en ese momento: los de los pájaros.

“Llegué muy temprano a los estudios de la emisora y comencé a indagar sobre quiénes podrían tener reunidos esos sonidos y me topé con el Instituto Humboldt, que guarda en cintas los trinos de unos 500 pájaros. Aunque la negociación se demoró, firmamos, finalmente, un convenio y comenzó a oírse el trinar de nuestros pájaros con una breve descripción de su procedencia”.

Esta franja calma y satisface a una audiencia desprevenida a la que le pueden pasar el mismo sonido varias veces sin que se ofusque por la repetición, ya que es casi imposible grabar esos sonidos. Salvo para los ornitólogos.

La paradoja de estos trinos consistió en que, con el correr de los días, un investigador de la propia Javeriana contactó a Arizmendi para informarle que él tenía también grabados cientos de pájaros, por si acaso.

Más novedades

En otra de esas sesiones de duermevela, Arizmendi se hizo la pregunta: ¿qué podemos hacer para cuidar el lenguaje? Dio varias vueltas hasta que se paró y tomó algunos libros de su pequeña biblioteca de Bogotá, porque la grande está en Cali. Y ahí comenzó a estructurarse la franja ‘Dónde proviene’.

El diccionario de la Real Academia Española (RAE) define las palabras, pero no cuenta su historia. Ese tras escena de muchos de los vocablos que usamos a diario es interesante, divertido. Todos los días, una palabra es desnudada para que se sepa con certeza su linaje.

En los últimos meses, estrenaron el programa Historia de la Independencia, el cual se transmite todos los sábados, de 9:30 a 10 de la mañana, una iniciativa de la Facultad de Ciencias Sociales.

“Germán Mejía Pavony, el decano, me llamó y me propuso que volviéramos a contar la historia, aprovechando el bicentenario. Me encantó la propuesta, máxime cuando él me ilustró sobre esa historia de próceres que se construyó en el centenario de la Independencia, en 1910, y que partió de la necesidad de construir héroes, en un país que salía de la guerra de los Mil Días, de la venta de Panamá, del asesinato de Uribe Uribe y de tantas otras desgracias.

“Llevamos para cada capítulo a un experto de la casa o de otra universidad. Hemos derruido mitos, construido contextos y explicado situaciones muy contradictorias. La respuesta ha sido interesantísima. Como colgamos en la red el programa, todos los días nos encontramos que más gente lo oye o lo repite. Son 26 programas y vamos por el décimo”.

En palabras de mujer. Historias inspiradoras de mujeres como usted o como yo es una franja que va de lunes a viernes, dos veces al día, conducida por la abogada Ángela García, y descubre la vida de emprendimiento de decenas de mujeres que en unos minutos cuentan su resumida historia de vida y lo que hacen en favor de su comunidad o para su desarrollo personal. Es, tal vez, el primer espacio en el que, desde hace tres años, se ha conocido ese batallar de las mujeres.

“Ángela, egresada de la Facultad de Derecho, llegó un día y me hizo la propuesta. Ella tenía ya más de una docena de relatos que valía la pena que se conocieran. No sabía manejar una grabadora, pero con el paso del tiempo se ha convertido en una eficaz e incisiva reportera. Ya tiene 150 entrevistas, todas colgadas en la página de la emisora”, cuenta Arizmendi.

La franja de radio hablada está contemplada de lunes a viernes, entre las 6 y las 8 de la mañana y de 7 a 9 de la noche. El fin de semana hablan menos: los sábados, de 8 a 9:30 de la mañana, y el domingo, un par de horas en la noche.

Las conclusiones de grupos focales que organizaron un par de años atrás, con oyentes asiduos, arrojó una serie de interesantes resultados, como que la emisora una vez entra a un hogar se vuelve costumbre, tradición familiar. Y entre las fallas hubo una que no olvidan, que trataran de hablar menos acartonado, menos académico.

Música maestro

La programación musical es variada y especializada. Las franjas de jazz, salsa, rock, música colombiana, clásica y folclórica de distintos países, como recita su eslogan ‘música sin fronteras’, es realmente buena.

“La fonoteca de esta emisora es fascinante. Está totalmente digitalizada, y la biblioteca está organizando y conservando 144.000 registros musicales. Nos llegan solicitudes curiosas. La última que recuerdo, la de un propietario de una pescadería que me llamó para que le mandará el último programa de salsa del viernes anterior, 10 horas de música salsa sin cortes comerciales, que había oído completo y le había fascinado”, recuerda el director de la emisora.

El año pasado abrieron para los estudiantes de las 18 carreras una convocatoria de nuevas voces, a la que se presentaron 277 estudiantes, y a la de este año, que se cerró hace un mes, llegaron 391.

Les están haciendo pruebas de voz para darles cabida a esos estudiantes que se quieren poner frente al micrófono. Tal vez para cambiar de carrera o para seguir expandiendo la cobertura de una emisora que gana cada día oyentes.

MYRIAM BAUTISTA
​Para EL TIEMPO

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