noticias-antioquia 16 septiembre, 2019



Verónica Grossi, una enfermera brasileña de 34 años, decidió adoptar a Doña María, una adulta mayor de 59 años que padece de cáncer. Ambas se conocieron durante las visitas médicas a domicilio que realizaba la especialista en el sector rural de Carangola. La profesional suele realizar los chequeos de salud porque en ese sector no existen hospitales cercanos para personas de edad avanzada.

La enfermera dice que sintió que eran amigas de toda la vida cuando conoció por primera vez a su paciente, según publica el medio brasileño Sempre Familia. “Me agradó de inmediato porque Doña María era muy comunicativa y cariñosa”, recuerda Grossi.

La trabajadora de la salud cuenta que aunque Doña María la recibía bien, la situación era diferente con la hija de la adulta mayor y su yerno. Ambos se ponían incómodos cada vez que Grossi iba a evaluar la salud de la mujer.

En 2014, Grossi se mudó cerca de la casa de Doña María y esa proximidad hizo que su amistad crezca. La enfermera visitaba con mayor frecuencia a su amiga, a pesar de la resistencia de la hija. En uno de esos encuentros, la especialista notó que su paciente era víctima de maltratos físicos y verbales, además presentaba un estado de abandono por parte de sus familiares.

La enfermera decidió mantener la distancia y no recibió noticias de Doña María durante días. Luego se dirigió a la casa de la mujer junto con su madre para averiguar cómo se encontraba. En ese momento vio que Doña María estaba acostada en una cama con presión arterial alta y desnutrición severa, recoge Sempre Familia.

“Estaba sucia y débil. Incluso pensé que estaba muerta cuando la vi, pero llegamos a tiempo y la llevamos al hospital”, narra Grossi. Doña María fue hospitalizada y diagnosticada con cáncer de pecho, pulmón y corazón.

Grossi calificó como una actitud negligente a la reacción de la hija de Doña María, frente al estado de salud de su madre. El diagnóstico hizo sentir desolada a la especialista y eso la motivó a llevarse a su paciente a vivir con ella, para poder brindarle los cuidados que sus familiares no le daban.

La enfermera hizo que la hija firme un poder notarizado, para que así Grosi se pudiera hacer cargo de la Doña María. Desde diciembre del 2018, la adulta mayor, Verónica y su hijo de 14 años, Jhonata, viven juntos.

“Ella es mi ñiña”, dice la trabajadora de la salud, quien además cuenta que la relación entre su hijo y Doña María es como la de un nieto y una abuela.

Cada tres meses, Verónica, María y Jhonata se dirigen a un pueblo cercano para que la mujer se realice los exámenes que evalúan el estado de su cáncer. La adulta mayor ya no tiene ningún contacto con su hija y por ello le ha pedido a la enfermera que le dé fotos de sus familiares para recordarlos.

Verónica decidió formalizar la responsabilidad que mantiene con Doña María y quiere que la mujer se convierta en su hija, mediante el pedido de adopción.

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