noticias-antioquia 14 agosto, 2019



Paola Andrea Flórez, Jildre Jiménez, Victoria Reales, Omar Martínez, Mario Alejandro Gómez y Néstor Rojas, fueron los seis ganadores de la quinta versión del Premio Nacional al Docente, organizado por el Banco BBVA desde el año 2013. 

Para esta ocasión se presentaron más de 1.600 docentes, quienes se inscribieron en tres categorías: propuestas innovadoras, propuesta con enfoque digital y experiencias convencionales de lectura y escritura. 

Óscar Cabrera Izquierdo, presidente de BBVA Colombia, explica que el  banco destina el 1 por ciento de sus utilidades a la educación. “Este sector es el que mayor equidad genera en una sociedad. Con este premio reconocemos el trabajo de los mejores profesores”, señaló Cabrera durante la entrega del premio. 

En la ceremonia también participó la Ministra de Educación, María Victoria Angulo, y exaltó el trabajo de los profesores. “Uno se da cuenta de los milagros que ustedes hacen (profesores), por eso el sistema debe acogerlos. Estamos tratando de transformar al sector con nuevos recursos y nuevas alianzas, por eso es necesario reconocer el trabajo del BBVA.

El profesor Omar Martínez, de la institución educativa Las Mercedes, en Chinú (Córdoba), ocupó el segundo puesto con un proyecto que parte de los trabalenguas y se enfoca en terapias de lenguaje para ayudar a que los niños y las niñas mejoren sus habilidades en lectura y escritura.

“Trabalenguas: es algo tan tradicional, pero que nos sirve para toda mejoría, tanto en lenguaje como en habilidades como lectura y escritura. A medida que mis estudiantes leían trabalenguas todos los días se convirtió en una terapia. Por eso fue que salió la idea de los juegos de palabras como medicina pedagógica: juego, aprendo, leo y escribo”, señala Martínez.  

Por eso fue que salió la idea de los juegos de palabras como medicina pedagógica: juego, aprendo, leo y escribo

La ganadora en esta categoría fue la docente Victoria Reales, del colegio José María Vargas Vila, de Ciudad Bolívar (Bogotá), con el proyecto Soma, que destaca las habilidades artísticas de los estudiantes y desarrolla en ellos esas habilidades a través de la lectura y escritura.

“Lo que pretendemos es elaborar una obra de alta calidad. En clase de español lo que hacemos es elaborar el guión de la obra, que después va a ser producido en otras áreas, como por ejemplo química o biología. Ellos (los estudiantes) hacen toda la parte de los efectos especiales de la obra y trabajan en equipo de una manera espectacular. Reconocen sus habilidades y las pueden explotar”, explica la docente. 

En la categoría relacionada con los procesos convencionales de lectura y escritura, el tercer lugar fue para la docente Jildre Jiménez, de Arroyo de Piedra, Bolívar, a orillas del Mar Caribe que con la iniciativa ‘Carabajal, confluencia de saberes’.

“Yo tenía muchos años acá y no conocía la playa, que queda cruzando la carretera. En la playa hacemos lectura. La idea es que el niño se motive a leer en cualquier parte. Luego su imaginación vuele y sea una pretexto para escribir”, señala la profesora. 

La idea es que el niño se motive a leer en cualquier parte. Luego su imaginación vuele y sea una pretexto para escribir

En esta categoría, el segundo lugar fue para el profesor Mario Alejandro Gómez del colegio Manuela Beltrán, de San José del Guaviaré, con el proyecto ‘Ciencia en Acción’, a través del cual los estudiantes se enfocan en la lectura y en la búsqueda de nuevos saberes a través de experimentos científicos e investigaciones.

El primer puesto de la categoría procesos convencionales de lectura y escritura fue para Paola Andrea Flórez, de la institución Policarpa Salavarrieta de Bogotá, quien con el proyecto ‘La maestra cartonera editorial’, ha llevado a sus estudiantes por el mundo de los libros, desde la escritura, ilustración y encuadernación hasta procesos de empastado y demás aspectos de la vida de los libros.

En la categoría de experiencias digitales, el reconocimiento fue para Néstor Joaquín Rojas, un docente de Arbeláez, Cundinamarca, que labora en el colegio John F. Kennedy en donde ha revolucionado la manera de dictar las clases al llevar diferentes elementos tecnológicos al día a día de la institución.

“Consiste en aprovechar todos los espacios públicos de la institución para hacer divulgación de saber y conocimiento. En el restaurante escolar, por ejemplo, instalamos una pantalla en donde los estudiantes, mientras hacen fila para tomar su merienda, observan videos que nosotros editamos y los presentamos a un computador que está a distancia”, indica Rojas, quien afirma que también creó, junto con sus estudiantes, una intranet para acceder a material educativo. 

EDUCACIÓN

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